El
cantautor venezolano y animador
de la última versión
del Festival comenta a La Tercera
su último paso por la Quinta
Vergara. Sus críticas se
dirigen directamente a la estación
católica y asegura que
ésta no lo apoyó
después del certamen.
Por Cristián Campos
Han pasado casi nueve meses desde
que terminó la edición
2005 del Festival de Viña
del Mar y Ricardo Montaner, el
criticado animador de la última
versión del certamen, se
decidió a dejar de lado
los protocolos de buena crianza
y rompió el silencio. El
cantante venezolano dice que ya
no existe claúsula que
lo una a Canal 13 y por eso hoy
puede hablar tranquilo. Y sus
principales críticas -sin
dejar la autoevaluación-
van dirigidas a la organización
del show.
"El día 22 de febrero,
cuando terminó el Festival,
sentí que me quedé
sólo y que me dejaron a
la deriva de las especulaciones
de la prensa. Y nadie salió
a defenderme. Yo esperaba que
Canal 13 se diera cuenta de que
con las críticas los chilenos
se estaban tirando arena a los
ojos a sí mismos, porque
con mi presencia el Festival estaba
en una posición diferente
a nivel internacional", señala
Montaner en el piso 21 del Sheraton
Tower.
Sobre este punto, el intérprete
de Soy Tuyo asegura que hizo grandes
esfuerzos por lograr que el certamen
fuera reconocido en el extranjero
y que gestionó personalmente
para que el jurado de la competencia
internacional fuera integrado
por Leila Cobo, editora de revista
Billboard, y el presidente de
los Grammy Latino, Gabriel Abaroa.
También agrega que gracias
a sus sugerencias se reemplazaron
las tarjetas de presentación
por el telepromter y se trató
de eliminar el micrófono
de mano. "Creo que pudimos
hacer más cosas para renovar
el festival, pero no me dejaron.
Yo hice propuestas concretas,
como que la Noche Chilena se debía
distribuir en cada una de las
jornadas del Festival, para que
en el exterior no la cortaran.
Me parecía injusto que
los artistas locales no se vieran
afuera. Además, pedí
que el jurado de las competencias
fuera gente especializada en música,
pero no se tomó en cuenta.
Intenté que Canal 13 renovara
el Festival y aunque algo se hizo,
no fue lo suficiente. Me habría
gustado más riesgo de parte
de ellos", explica el cantante.
Montaner se desahoga y llega a
la conclusión de que muchas
veces "quien oye las nuevas
propuestas piensa en qué
va a pensar el comité de
Canal 13 y qué va a pensar
la prensa y cómo lo va
a tomar. Un ejemplo es la noche
chilena. Todos hablaban de lo
importante de resaltar los valores
de este país, pero lo cierto
es que esta jornada se iba para
abajo en sintonía y terminaba
repitiendo los mismo artistas,
razón por la cual, no se
exhibe en el extranjero",
explica.
El intérprete dice que
la última palabra de las
decisiones que se toman debería
pasar sólo por Ricardo
de la Fuente (actual director
del festival), quien "pese
a su inteligencia y agresividad
se frena por presiones de la Municipalidad
de Viña o del canal. Hay
muchas manos metidas. Se debe
delegar más poder de decisión
en quien lo debe tener: el director".
Sobre las duras criticas a las
cuales se vio sometido por su
labor como animador en Viña
2005, Montaner asegura que se
sintió "como el chivo
expiatorio" o "el desagüe
de una problemática que
no entiendo". "Después
de tanto nadar te vienes a ahogar
en la orilla, es un refrán
que refleja mi situación
en el Festival en términos
mediáticos. Yo fui un barco
que ayudó a romper el hielo
y que logró que el festival
se internacionalizara verdaderamente".
Hasta julio Montaner no podía
hablar sobre su participación
en Viña 2005, ya que debía
negociar si animaba la versión
2006. "Pero yo no estaba
disponible, porque no se llegaron
a acuerdos en terminos de promoción
y resguardo mío",
explica. ¿Y la autocrítica?
El cantante dice que su experiencia
en Viña 2005 "fue
enriquecedora y lo pasé
muy bien con el público",
pero reconoce que "debería
haber usado mis zapatillas deportivas
de siempre y me dejé llevar
por el formalismo de la ocasión...
Pero eso no importa, porque le
guste a quien le guste, Viña
del Mar salió de verdad
al mundo el año pasado".
Fuente: La Tercera - Chile