El
cantante regresó al Luna
Park y emocionó a sus fanáticos
famosos y anónimos por
igual.
Por: Gabriel Hernando
Ricardo Montaner agregó
otra fecha a su saga de presentaciones
en el Luna Park: será el
miércoles 14. Y será
transmitida por 10música.com
a través de Internet. Ante
la respuesta del público,
Montaner tuvo que extender sus
presentaciones en Buenos Aires.
Prueba de esto es lo que se vivió
la noche del viernes en el Luna
Park.
Montaner dio su tercer show de
la semana a sala llena. Muchos
famosos dijeron presente, desde
Matías Santoiani, Nicolás
Scarpino y Daisy May Queen hasta
el vicepresidente de la Nación,
Daniel Scioli y su esposa Karina
Rabollini, cantaron y bailaron
todas las canciones.
Pero la que más se destacó
fue la venezolana Catherine Fulop,
quien, invitada por su compatriota
(recordemos que Montaner nació
en Avellaneda pero se radicó
en Venezuela), subió al
escenario a cantar. Después,
en camarines, mantuvo un animado
diálogo con Montaner, siempre
a la vista de su marido Ova Sabatini,
y sus suegros, embelesados por
conocer al cantante.
10música mantuvo una charla
exclusiva con Montaner, en la
que se habló de todo, desde
su último disco hasta su
pasado como baterista de rock
en Argentina.
Dejando de lado los compilados,
Todo y nada es tu decimocuarto
álbum. Con semejante discografía,
¿aún ingresás
al estudio de grabación
con la misma motivación
del comienzo o la sensación
es distinta?
Lo que pasa es que, al principio
de mi carrera, cuando yo entraba
al estudio, estaba tan desacostumbrado
a eso que prácticamente
pedía permiso. Ingresaba
medio tímido, no con la
confianza de ahora, que quizás
es el lugar donde mejor te sientes.
Te podría decir que la
sensación es igual en el
sentido de la emoción de
saber que vas a crear un nuevo
proyecto, pero a la vez es diferente
porque no me siento tan apabullado
como en mis primeros discos. Me
pasó hace poco, cuando
fui a grabar el primer disco con
la London Metropolitan Orchestra,
que sentí algo parecido
a esos primeros años dada
la magnitud del trabajo que estaba
haciendo, con tantos músicos
alrededor, en el estudio y de
la manera que yo quería…
¿Por qué se dice
que este es tu álbum “más
venezolano”?
Porque tiene un aire de Venezuela,
en especial en “La mujer
que me robé”, un
tema cuyo ritmo es muy típico
del país. Aunque te diría
que es un disco muy latinoamericano
porque hay muchos rasgos del vallenato
colombiano, algo de tango y demás
ritmos del continente.
Y también están
las baladas, que ya son una marca
registrada en tu discografía…
Pues sí. Eso de marca
registrada está bueno,
es un buen concepto. Tú
sabes que si hago un balance de
mi carrera, al margen del éxito
y la popularidad, llego a la conclusión
de que no hay nada como tener
una marca, un estilo, una personalidad
propia. Yo creo que el éxito
de los proyectos radica en eso.
Tú puedes ser muy buen
cantante, tener un chorro de voz
pero si no encuentras el repertorio,
la forma y la cadencia adecuada
para decir las cosas es muy difícil
que llegues a la gente.
¿Qué podés
adelantar de tus shows del 7,
8 y 9 de diciembre en el Luna
Park?
Vengo con muchas ganas a presentar
Todo y nada, mi nuevo trabajo,
como parte de una gira que ya
ha comenzado, por suerte, con
muy buena repercusión.
Es un show muy divertido, muy
rico, con mucho material nuevo.
Por supuesto que no van a faltar
mis temas más conocidos
pero el show va a estar centrado
en mi último disco.
Todos te conocen como cantante
y compositor pero ¿cómo
te sentiste en el rol de conductor
en la última edición
del Festival de Viña del
Mar (Chile)?
Bien, porque se trataba de
una reunión de amigos.
Los conocía a casi todos
los que allí tocaron. Eso
me dio confianza, como si estuviera
en la casa de un amigo. Fue una
experiencia bonita. De todos modos,
yo siempre tuve acercamientos
con la tele o con las novelas.
Me ha tocado ser actor en algún
momento. No es una rareza que
yo esté arriba del escenario
haciendo algo que no es precisamente
música. Y en ese sentido
hay un proyecto, que espero poder
cristalizar algún día,
que es hacer un programa de televisión
donde podamos ayudar a la niñez
latinoamericana.
Aunque tu perfil solidario
se viene desarrollando a través
de Ventana de los Cielos…
Sí. Ventana de los
Cielos es una fundación
muy reciente donde estamos ayudando
a niños con síndrome
de down y autismo a través
de la equinoterapia. Al mismo
tiempo es una granja con tacto,
donde los niños de escasos
recursos del sur de La Florida
pueden ir e interrelacionarse
y compartir un momento con animales
de todo tipo. Es una manera bien
bonita de trabajar por la niñez.
En realidad, yo vengo trabajando
hace unos diez o doce años
con Los Hijos del Sol, que es
mi propia fundación, y
existe un proyecto de abrir un
comedor social en Maracaibo (Venezuela)
para el año próximo,
donde vamos a alimentar entre
trescientos y seiscientos niños
por día.
Retomando lo musical, vos te
iniciaste como baterista de una
banda de rock en Venezuela. ¿Cuándo
y por qué se dio el cambio
del rock por la música
melódica?
Efectivamente yo comencé
en una banda de rock. Se llamaba
Scala y hacíamos covers,
pero no hubo un momento exacto
en que cambié de estilo.
Fue una cuestión paulatina,
me fue llevando la misma música.
Cuando comencé a buscar
trabajo como cantante, me di cuenta
que era mucho más fácil
lograrlo en discotecas, piano
bares y lugares donde iban a bailar
parejas. ¿Y qué
bailaba la gente? Pues baladas,
boleros. Por otro lado, era difícil
conseguir trabajo y presupuesto
para una banda de rock, con tantos
músicos. Al ser solista,
yo llegaba con mi guitarra y listo.
Te imaginas que con sólo
una guitarra no podía cantar
rock y poco a poco me fui metiendo,
conociendo canciones de otra gente
y ahí fue donde me largué
a cantar baladas. De todas maneras,
no soy arisco a los diferentes
estilos musicales; yo puedo escuchar
baladas, reggaeton, rock…
Me gusta de todo y de esa variedad
probablemente puedas sacar algo
de provecho para uno mismo.
Grabaste discos de baladas,
de pop bailable, el de Aladdin
para los estudios Disney y también
con la Sinfónica de Londres.
¿Qué tipo de álbum
te falta y te gustaría
concretar?
Creo que en esto de la música
nunca se termina y siempre hay
algo pendiente. Yo creo que a
medida que pasa el tiempo, te
encuentras con que quieres abordar
ciertos géneros que quizás
antes no. A mí nunca se
me hubiera ocurrido hacer un disco
con una orquesta sinfónica
y ya grabé dos. Como tampoco
hacer uno de boleros. Nada más
lejano al bolero que yo originalmente.
Cuando Luis Miguel triunfó
con su disco de boleros, todo
el mundo empezó a hacer
lo mismo. Pero yo le huía
a eso, trataba de estar lejos.
Un día escribí un
tema, “Bésame”,
y lo tomaron para la novela “Betty,
la fea”. El éxito
de aquella canción impulsó
a que la discográfica me
pidiera grabar un álbum
completo de boleros y lo hice.
Pero la diferencia con respecto
al resto fue que todos eran temas
inéditos compuestos por
mí y no los boleros clásicos.
Pero te repito, siempre aparece
algo interesante para grabar y
si me agrada, no veo por qué
no trabajar en eso.