Todo y nada"

Ricardo Montaner, viajero sin pausa

El cantante volverá a presentar esta semana en el Luna Park los temas de su último disco

Por:Mauro Apicella

Ultimamente, Ricardo Montaner pasa más tiempo en los aviones que en los autos. Residencia en Miami, un programa de tevé en México, familia en Venezuela, giras sudamericanas por la Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay. Tal vez por eso una charla con este cantante puede pasar por muchos de esos países y por los temas más variados: los caballos de salto (uno de sus hobbies, quizás el más reciente), el petróleo venezolano y el próximo show del miércoles que dará en el Luna Park (una especie de revancha, ya que las cinco funciones que ofreció en diciembre último, en ese estadio, no fueron suficientes, para él ni para el público).


Destino final: Miami.

"Me mudé varias veces -contaba días atrás, durante una charla telefónica desde su oficina en Estados Unidos-. Nací en Buenos Aires, pero por el trabajo en comunicaciones de mi papá tuve temporadas en las que nos trasladamos a Salta y a Tucumán." Después, vivió la mayor parte de su vida en Venezuela: un par de años en Caracas, luego en Maracaibo y otra vez en Caracas. "Ahí mi música empezó a sonar", decía. También anduvo por México, con temporadas de 4 a 6 meses. Y en 2001, con su actual esposa, se trasladó a Miami. "Sin duda tuve una vida bastante viajera. Imagínate que voy a cantar al Conrad de Punta del Este [N. de la R.: cantó anoche], al día siguiente vuelvo a México para hacer el programa del domingo (un reality musical) y el lunes debo salir otra vez para el Sur porque el miércoles estaré en el Luna Park."


Viaje frecuente: Venezuela.

"Creo que uno se siente del país que te han dado de comer y donde has criado a tus hijos. Yo me siento muy venezolano porque hablo muy «en venezolano». Mis hijos nacieron allá y mi esposa, también. Mi sentido de pertenencia sigue en Venezuela, aunque ahora esté de prestado en los Estados Unidos, no sé por cuántos años. Pero déjame aclararte que no me desagrada cuando me dicen argentino. Agradezco la oportunidad de haber nacido en un país que me dio un arraigo por la cultura del Sur y la nostalgia tanguera que tengo. No te estoy vendiendo un verso, en verdad es así."

-Pero tenés un caballo argentino con el que no te llevás bien... Tuviste un accidente menor hace poco, ¿no?
-Yo me llevo bien con él. Es él el que no se lleva bien conmigo (se ríe). Tango es un caballo con un carácter particular. Está conmigo hace apenas un mes. Es de salto y va a empezar a competir aquí, en el norte de Florida, muy pronto. Acabo de descubrir este hobby. Tengo amigos ligados a los caballos. Nunca me lo tomé tan en serio hasta que invertí en unas tierras aquí. Comenzamos a tener animales y me regalé este caballo que vi en la Argentina, la última vez que estuve. Luego me lo mandaron, como quien dice, por correo.

-Ya que antes hablaste de ser de algún lugar y de Venezuela, ¿cómo ves hoy a ese país con un presidente tan temperamental?
-No voy a plantear un punto de vista político. Hace un año y medio mi padre se fue al cielo y me pidió que no hablara más de política. Hasta ahora le he hecho caso. Sí te puedo decir que Venezuela sigue siendo un país con una realidad económica en crecimiento. Tiene una reserva de dinero interesante y, con sólo proponérselo, en el mediano plazo podría volver a lo que fue algunos años atrás, cuando la abundancia petrolera le dio el cartel de ser el país con mayor desarrollo de América.

-¿Esa imagen se puede recupera con esta gestión?
-No hablo de la gestión actual. Hablo de una bonanza económica que la podría beneficiar en un mediano plazo. Creo que al ser prácticamente un país monoproductor, una buena política petrolera podría darle buenos resultados si eso baja a los sectores populares, a esos que no han visto recursos ni han salido de la pobreza en los últimos 30 años.


Puente aéreo: México.

La cita semanal que Montaner tiene en México es por el programa "Cantando por un sueño", un reality que lo tiene como jurado; uno muy bondadoso ya que hace un tiempo repartió altos puntajes para todos los concursantes y eso le trajo problemas con la producción. Es que Montaner piensa en las oportunidades, aunque su carrera no se hizo con la fama instantánea que ofrecen estos programas.

"Es cierto que yo vengo de una especie de laboratorio diferente del que hoy emerge de los reality. Pero eso no le quita calidad a la gente que sale de ahí. Al final, de ahí sales elegido por la gente. Y creo que en este caso -el de «Cantando por un sueño»-va más allá de la mera competencia de un tipo que quiere ser famoso."

Montaner pone como ejemplo a uno de los ganadores, Cipriano Hernández, que esperaba el premio en dinero para una operación que debían realizarle a su esposa: "Hay realidades crudas y muchas veces el móvil no es querer ser famoso sino una necesidad. Esa posibilidad de subirte al escenario para que un pariente tuyo pueda salvarse la vida es más que una cuestión de ego".

-Tenés dos hijos que se dedican a la música, no salieron de un reality pero tienen un padre famoso...
-Al venir de un nombre conocido, y con la mitad del marketing hecho, lejos de aventajarlos les da un compromiso doble. Porque le pones un techo muy cercano, su padre, que todavía sigue trabajando. No sería lo mismo si yo fuera un papá retirado. Estoy en un momento pleno de mi carrera. Eso significa que, aparte de un consejero, tienen a un competidor que está en la lista junto con ellos. Creo que les ha costado y les va a seguir costando. Pero todo tiene un premio.


Escalas en Sudamérica.

En este pequeño tour de Montaner, donde interpreta los temas de su último CD "Todo y nada", figuran fechas en Punta del Este, Río Negro, Paraguay y Chile. "Y como nos quedamos con las ganas porque no pudimos hacer más funciones el año pasado en Buenos Aires, agregamos una en el Luna Park para divertirnos otra vez y para los que pudieron ir a vernos."

Fuente: La Nación - Argentina