Montaner ayer y hoy

El público lloró, gritó y reflexionó en el Estadio Nacional Denis Martínez, al escuchar los temas musicales interpretados por el cantautor Ricardo Montaner

Por: María José Amador A.

Entre la multitud de fans, una chica ondeaba la bandera venezolana que sobresalía entre las manos de miles de mujeres y hombres que gritaban eufóricamente ante la presencia del romántico Montaner. Al parecer la bandera llamó la atención del venezolano y tuvo la idea de subirla al escenario junto con unas 30 jovencitas, tomadas al azar, que se encontraban entre el público de grama preferencial y Vip.

Apresuradas por la emoción, subieron pasando por encima del resto y de los guardias de seguridad, sus sentimientos se encontraron y se proyectaron en distintas reacciones, con lágrimas y cascadas de amor que sonrojaban sus mejillas, expresaban que era su sueño hecho realidad, mientras el artista les cantaba y las saludaba con mucha humildad.

Abajo del escenario, los fans gritaban eufóricamente al ver que Montaner estaba tan cerca de esas jovencitas y del público en general, porque una de las cosas que lo destacó en este concierto fue su enlace con los nicaragüenses, conversó, reflexionó y hasta reveló sentimientos que se había llevado consigo cuando se presentó en el Teletón del 2003. “Si en estos momentos, el Presidente, por decreto me diera la oportunidad de ser un nicaragüense, yo aceptaría ser un nicaragüense”, dijo, mientras se escuchaban eufóricos gritos de toda la multitud, que retumbaban en el estadio.

Mismos gritos que se escucharon a las nueve y media de la noche, cuando las luces de los reflectores rompieron la nube de humo blanco que envolvía el escenario; en el extremo derecho de la tarima comenzaron a salir los músicos, todos vestidos de blanco como si fuesen ángeles, una de las coristas que vestía blusa blanca y falda ocre con lentejuelas abrió el concierto danzando por el escenario mientras aparecía el tan esperado Ricardo Montaner.

Las luces se encendieron por completo y al ritmo de las percusiones, el cantante apareció moviendo sus caderas y cantando su reciente éxito Tengo verano.

El público emocionado aplaudió hasta la saciedad, mientras el cantante interpretaba las nuevas canciones de su disco promocional Todo y nada, para luego seguir con los temas que formaron parte de toda una generación de enamorados en los años ochenta y noventa, como Bésame, A dónde va el amor, Tan enamorados, Me va a extrañar, entre otros.


PROMESAS DE MONTANER

Los nicaragüenses disfrutaron esa noche de un Montaner pícaro que bailó desde su entrada, a pesar de vestir un traje formal negro acompañado de sus clásicos tenis. Pero al entrar en calor, Montaner cambió de ánimo, se mostró como un hombre sencillo y agradecido con Dios.

En muchas de sus intervenciones agradeció a Dios por haber vuelto a Nicaragua, y a sus fans porque son ellos los que en cada concierto se quedan sin aliento producto de un amor pasionario dedicado a él.

Y como una muestra de agradecimiento, les enseñó el estribillo de su nueva canción Nada, la cual cantaron en conjunto y prometió que la grabaría para la versión en concierto que pronto saldrá al mercado. “Cuando ustedes escuchen en las radios esa canción, sabrán que fue grabada aquí y que son ustedes los que están cantando conmigo”, dijo.

A pesar de la llovizna y del viento que cubrió la capital esa noche, fueron muy pocas las personas que se movieron de sus lugares, mientras tanto Montaner desplegaba su talento en el escenario y salía a la pasarela para mojarse, al igual que las miles de almas que llenaron de amor el Estadio Nacional Denis Martínez.

Terminado el concierto, los rostros de sus fans no fueron de decepción, por la partida del solista, más bien se veían satisfechos. Y entre la multitud fue imposible encontrar a la joven de la bandera venezolana que subió al escenario, pues entre tanta gente, se esfumó entre las masas.

Fuente: La Prensa - Nicaragua