Los Angeles, 25 de mayo, 2006
- Convencido de que la música
ayuda a aliviar las penas físicas
y del alma, Ricardo Montaner hizo
ayer un concierto a beneficio
de la niñez colombiana
víctima de las minas antipersonales,
en el auditorio de Universal Studios
de Los Ángeles, al que
se unieron varios artistas más.
En hora y media, hace unos días,
se agotaron los siete mil boletos
de entrada que "son caros,
muy caros", a decir del cantautor,
lo que refleja que "hay solidaridad
a través de la música,
porque esa forma de arte ayuda
a pensar con conciencia social
y a calmar los ímpetus
de guerra que el ser humano lleva
dentro, por naturaleza".
El Concierto al mismo tiempo,
sirvió para enviar un mensaje
a los gobernantes de las potencias
del mundo, a quienes exhortó
a no generar ni fomentar la violencia
que tanto daño causa a
la humanidad en su conjunto.
Junto a Montaner estuvieron Juanes,
Ana Gabriel, Luis Fonsi y Juan
Luis Guerra, Carlos Vives, el
español Alejandro Sanz
y la animación de la actriz
mexicana Salma Hayek. El concierto
fue una producción de la
Fundación Mi Sangre, recientemente
creada por Juanes con el apoyo
del Observatorio de Minas Antipersonales.
Montaner muy amante de ayudar,
creó junto con su esposa,
Marlene Rodríguez Miranda,
la Fundación "La Ventana
de los Cielos" que trabaja
a favor de niños con problemas
físicos y psíquicos,
mediante métodos como la
equinoterapia, que utiliza caballos
como instrumento terapéutico.
Vive de donativos.
En estos días, Fundación
Televisa aportará un donativo
a "La Ventana de los Cielos",
acuerdo al que llegaron la institución
y el cantante, luego de que él
no cobra un centavo por su actual
trabajo como juez en el reality
Cantando por un Sueño.
Marlene, presidente de la fundación
espera el cheque esta semana.
Actualmente, Ricardo y Marlene
se encargan de atender a más
de 300 niños con una amplia
gama de alteraciones de la salud,
desde autismo hasta distintos
tipos de parálisis, síndrome
de Down, asma, esclerosis, epilepsia,
Alzheimer y atrofia cerebral,
entre otras patologías
neurológicas, trastornos
ortopédicos y traumatismos.
La Fundación tiene su sede
en una localidad al Sur de la
Florida y presta servicios en
instalaciones bien equipadas a
través de personal profesional,
entrenado especialmente para las
actividades que realizan con la
asistencia de un servicio pastoral.
Con todo, gasta alrededor de 50
mil dólares mensuales en
la institución.
"Sueldos, alimento para los
animalitos de la granja, veterinario
de planta, y aunque no cobramos
las terapias, el terapista sí
cobra su trabajo, gastos fijos
como luz y agua, generan gastos
enormes, pero no me quejo porque
en este momento es lo que mayor
satisfacción me da, sólo
comparable con el placer de cantar",
Y aunque los gastos son muchos,
su experiencia y madurez hoy le
dictan que "el dinero sirve
para muchas cosas, pero no es
lo que me hace feliz, aunque con
él hago cosas que me dan
felicidad. En los últimos
años he invertido el dinero
para que me dé satisfacciones
mucho más allá de
las que me daba antes y también
lo cuido mejor".
Antes, dice, una satisfacción
podía ser comprar el auto
de moda; ahora, con el dinero
compra una oveja o una gallina
para que los niños puedan
comer huevitos puestos por ellas
en la granja de la Fundación,
o cochinitos de Guinea, que le
dan a los niños que reciben
terapia. "Ahora tengo alegría
y plenitud con otras cosas.".
Aunque los niños que atiende
están alejados de lo consciente,
porque son seres que responden
de manera instintiva, debido a
sus males fisiológicos,
Montaner, su esposa y el equipo
de trabajo realizan pláticas
con los padres de los infantes
para crearles conciencia de lo
que pasa en el mundo: guerras,
drogas, y miles de conflictos.
Los niños salen reconfortados
y los padres con una conciencia
diferente de la vida, pensando
que su hijo, así como está,
no es un castigo sino un regalo
de Dios "y que tienen un
propósito en la vida, que
tienen que averiguar cuál
es, para que le den Gloria a la
vida". asegura Montaner
Fuente: Orbita Agencia de prensa