Por
LENA HANSEN
Miami, 29 de noviembre, 2005 -
Tras bambalinas, El Nuevo Herald
estuvo presente en la grabación
del video musical Nada de Ricardo
Montaner el pasado jueves en los
estudios M3 de la calle 40 y la
avenida 36 del noroeste de Miami.
La minimalista pieza, grabada
de una sola toma, sin cortes ni
edición, muestra a Montaner
cantando mientras que, a sus espaldas,
el bailarín de flamenco
Rafael Amargo encarna la expresión
de su voz, como poseído
por su melodía.
Esta especie de mano-a-mano muestra
a ambos artistas vestidos de negro
sobre un umbroso escenario. El
tenue recuadro complementa la
lánguida instrumentación
acústica y nostálgicos
versos del tema, sobre un amor
del que ya no queda rastro.
''Es un honor trabajar con Ricardo
porque es un artista íntegro,
con una gran trayectoria. Es un
video muy intimista, una especie
de drama lorquiano protagonizado
por ambos'', dijo Amargo.
La atmósfera era informal,
y tan familiar que Montaner estaba
acompañado esa tarde de
su esposa Marlene Rodríguez
Miranda y su hijo Alejandro. Ella
era nada menos que la directora
del video, y él estaba
grabando el segmento ''detrás
de las cámaras'' para el
DVD de todo y nada, el más
reciente álbum de su padre.
''Marlen me dirige siempre. Lleva
casi 20 años dirigiéndome
la vida, pero me lleva enamorado
y comiendo de su mano. Trabajar
juntos es una delicia y Alejandro
también ha crecido en todo
este ambiente, así que
nos sentimos como en casa'', comentó
el cantante venezolano-argentino.
Aunque trabajaba contra el reloj,
su sentido del humor se hizo notar
en su diálogo con los técnicos
y asistentes de producción.
''Loco, cuidado con la espumita
esa. ¡Tiene una pinta de
alergia!'', le dijo al chico encargado
de arrojar una bolsa de pelusas
blancas frente a un ventilador
que simulaba una nevada frente
a las cámaras.
Minutos antes de que comenzara
la grabación del video,
una de las luces sobre el escenario
se incendió, generado un
gran cuchicheo en el estudio.
Una llama avanzaba por el cable
que la sujetaba al techo, hasta
que uno de los técnicos
se subió a una escalera
y la extinguió.
''Es que este video está
muy caliente'', bromeó
Montaner sobre el incidente.
Efectos especiales como copos
de nieve, gotas de lluvia, hojas
otoñales, ráfagas
de viento y un soplete de fuego
añadían vida y color
al sobrio escenario. La sombra
de Amargo también se proyectaba
sobre el telón negro de
trasfondo, como un danzarín
espíritu del bosque que
imitaba, con ingenio propio, los
movimientos del coreógrafo.
El laureado Amargo, reconocido
internacionalmente por obras como
Poeta en Nueva York y Don Quijote:
Pasajero en tránsito, ha
estremecido anfiteatros desde
Japón hasta París
con su alucinante fusión
de flamenco tradicional, teatro
y danza contemporánea.
Milagrosamente, los egos de ambos
protagonistas coexistieron sin
retarse a duelo. El esfuerzo en
equipo parecía una operación
sincronizada. Una estilista le
daba los últimos toques
de maquillaje a Montaner, mientras
otra rociaba de agua el torso
desnudo de Amargo, un técnico
esparcía talco sobre el
tablao y otro mojaba con un mapo
el piso verdoso alrededor de la
tarima, dándole un brillo
cristalino.
''Hay dos versiones del video,
una acústica que grabamos
esta mañana con los músicos
de Montaner de trasfondo y ésta
con Rafael Amargo. La simpleza
del video es en parte una libertad
creativa y una respuesta al factor
tiempo. El tema ya se está
escuchando en la radio y la disquera
nos presionó para grabar
el video en unas horas'', comenta
Rodríguez.
La directora cubano-venezolana
conoció a Montaner en Venezuela
décadas atrás cuando
el cantante recién comenzaba
y ella fue contratada para grabarle
un video. Desde entonces, además
de convertirse en la madre de
sus hijos, ha sido su cómplice
y la directora de todos sus videoclips.
''Me encanta la canción,
es ultrasencilla pero de una profundidad
absoluta y eso quería captarlo
en imagen'', comenta sobre el
concepto.
Fuente: El Nuevo Herald (EE.UU.)