Por Pedro Squillaci para el diario argentino: La Capital
Ricardo Montaner se sorprende por la ola polar que ataca Rosario. Pero tiene un consuelo: “El frío no va a venir cuando estemos en el teatro. Olvídalo”, dice en un tono neutro, pero más latino que de Valentín Alsina, el barrio porteño que lo vio nacer como Héctor Eduardo Reglero. Montaner, la estrella de la canción romántica, se presentará esta noche, a las 21, en teatro Broadway (San Lorenzo 1223), con el objetivo de interpretar “Las mejores canciones del mundo”, su último trabajo discográfico.
¿Qué te motivó a elegir estas “mejores canciones del mundo”?
Un poco el afán de que la gente entienda de dónde vienen mis influencias. Y cómo yo resulté influenciada por estos autores para convertirme después en autor. Además, siento que estas mejores canciones del mundo es un ránking que uno mismo se hace y no necesariamente puede ser tu ránking. Sin embargo, creo que en un 75 por ciento de los casos pude acertar en el gusto personal de cada uno.
¿No fue arriesgado interpretar temas de autores disímiles como Sandro, Joan Manuel Serrat o Chico Buarque?
Uno cuando hace un disco busca un hilo conductor, pero este trabajo está lleno de contrastes, porque hay canciones atemporales. Por ejemplo “Nostalgias” tiene como cien años, y en vivo suena criolla, con bandoneón y todo.
Sorprendió gratamente que “Diablo y alcohol” integre la lista de tus preferencias, ya que es un tema de la rosarina Silvina Garré.
Estoy loco por cantarla. No estaba en el repertorio del show, pero la voy a hacer al menos con el pianista. Es una de las canciones que más me gustan de toda mi vida. Es más, quiero contactar a Silvina para saludarla.
¿Por qué el amor es un tema omnipresente en todas sus canciones?
Primero porque tengo una dosis de cursi como cualquiera, la diferencia es que la puedo exteriorizar, y que vivo de eso. Si todos pensamos por el lado del amor y nos manejamos con ese síndrome que nos ataca desde que estamos en el vientre de nuestra madre, pues lo más lógico es que haya quienes mantengan viva esa expresión.
¿El romanticismo sobrevive al paso del tiempo?
Es una cuestión de genética, no de moda. Por eso la música romántica no tiene crisis, porque el amor es algo que viene en nuestro ADN.
Fuente: http://www.lacapital.com.ar