Santiago, 11 de febrero, 2005
- Todo partió con un alaraco
“aaahh” de una decena
de secretarias que esperaba a
Ricardo Montaner a la salida del
ascensor del séptimo piso
del Ministerio de Educación.
Eso bastó para que la primera
batahola de cámaras y flashes
se desatara frente al animador
del Festival de Viña y
los forcejeos fueran nuevamente
protagonistas de su presencia.
Como un deja vú.
“Parece que me voy a tomar
unos díitas después
de Viña por acá”,
alcanzó a decir el cantante,
antes de pasar al gabiente del
ministro Sergio Bitar y comenzar
una reunión que tenía
como objetivo buscar una forma
de fomentar la música chilena.
Luego de 35 minutos, el ministro
y Montaner dieron explicaciones.
“Hemos explorado algunas
posibilidades de colaboración
con su fundación. Me ha
señalado que a través
de un evento en Miami podemos
juntar recursos para becas y yo
le he mencionado la posibilidad
de trabajar con Balmaceda 1215”,
dijo Bitar.
El cantante explicó después
que esta actividad no tiene nada
que ver con Viña. “De
aquí a seis meses, haré
el concierto”, afirmó.
De ahí a la salida, un
paso. Y otra vez el caos. Cámaras
estrujándose con secretarias,
guardaespaldas forcejeando con
periodistas, Montaner diciendo
“le pido disculpas a la
prensa chilena por lo que pasó
en el aeropuerto (el miércoles)”,
funcionarias aullando por un autógrafo
y/o foto y un par de empleados
del gabinete preguntándose:
“¿No será
como mucho?”. Linda postal
de un eufórico instante.