Valparaiso, 12 de febrero, 2005
- Ricardo Montaner no alcanza
a llegar a la mitad del patio
de la Cárcel de Alta Seguridad
de Valparaíso antes de
que una asombrada horda femenina
se lance sobre él. Son
pasadas la una de la tarde. Las
reclusas casi llevan en andas
a Montaner y los gendarmes, por
momentos, se ven sobrepasados
por la euforia.
En la sala de eventos, el cantante
les interpreta “Bésame”
y “Tan enamorados”,
acompañado de un guitarrista.
Ya ganada la audiencia, Montaner
pide silencio. “Prometo
no ponerme aburrido. Quiero un
momento de intimidad con ustedes.
Hace 14 años que soy cristiano
de nuevo y he pregonado el cristianismo
por donde voy... y me siento quebrantado
en el corazón, porque siento
el Espíritu Santo entre
ustedes”, asegura.
Comienzan los rezos y los “¡amén!”.
El trance termina con el cantante
imponiéndole las manos
a dos reclusas: una con cáncer
terminal y otra, atea. Hay éxtasis
en el penal y total adoración
por el cantante.
“Ooooohh, querimos a Montaner,
ooohh”, terminan gritando
las internas. Y el cantante aplaude.
“Usté le va a doblar
la mano al mostruo”, le
dice una. “Lo sé,
lo sé”, le responde
él, en pleno abrazo. Y
lanza su discurso final: “Si
se portan bien y las dejan ver
televisión el lunes, les
voy a mandar un saludo a todas
ustedes. Y ahí van a ser
millones los que van a saber que
existen”.
Fuente:
Las Ultimas Noticias (Chile)