BLANCA SANTOS
EL UNIVERSAL
La vida en familia, los proyectos
de una iglesia evangélica,
un comedor para niños de
la calle y una granja para la
práctica de equinoterapia
para infantes con síndrome
de Down en Miami bien pudieran
mantener ocupado a Ricardo Montaner.
Sin embargo, el cantante acaba
de realizar presentaciones en
Puerto Rico, alista una gira por
Argentina y Chile, presenta Todo
y nada y escribe algunas canciones
para otros artistas.
El pasado jueves arribó
a un año más de
vida y al día siguiente
tomó un avión con
destino Venezuela para cumplir
con grabaciones en Venevisión,
un concierto junto a Voz Veis
en Maracaibo y conversar con la
prensa sobre lo usual: letras,
giras y planes.
"No hay nada que un periodista
no sepa del disco o de mi vida",
comenta en tono jocoso al ser
interrogado sobre el repertorio
de su más reciente producción
editada por Emi Music, esa que
define como "un regreso a
mis raíces".
El disco, que incluye catorce
líricas románticas,
transita por las baladas, sonidos
acústicos y algo de gaita
"para honrar a mi tierra.
Es que yo me siento embajador
de Venezuela cuando estoy fuera".
Con poco más de 17 años
de carrera, Montaner se manifiesta
entusiasmado con el momento actual:
"es duro llegar hasta este
punto, pero hay que trabajar para
mantenerse, la industria está
cada vez más competida.
Siento que estoy en la etapa más
prolífica de mi vida, siento
que he tenido buenos momentos
en mi carrera, pero este es sin
duda uno muy bueno y lo disfruto.
Estoy componiendo más para
otros artistas, retomando esa
parte autoral mía".
Con la misma naturalidad con que
maneja la conversación,
bebe pequeños sorbos de
agua y gesticula sin cesar, aborda
las temáticas de su disco.
"Todo y nada es hermoso,
es inspirador, tiene mi esencia.
Nada es una canción hermosa
que toca el corazón, pero
también está Cuando
no estás a mi lado que
es como una declaración
de amor".
En el repertorio, que incluye
temas como Mal de amor, Hablan,
Todo, La mujer que me robé,
Grito de dolor, Ahora sé
y Tengo verano, destaca Vida eterna,
un tema "profético"
producido por Humberto Gatica
y David Foster, que además
de relatar su relación
con Dios sirve de abreboca a la
producción cristiana que
el intérprete planea lanzar
en 2007.
Confiesa que en un par de años
materializará el proyecto
que beneficiará a los pequeños
marabinos y que trabaja junto
a su esposa en Miami para que
la granja de equinoterapia sea
una realidad en breve. "Tenía
tiempo queriendo hacer algo por
los chamos. Ya tenemos el terreno
donde estará la sede, pero
también falta conseguir
gente que apoye, que nos ayude
con los alimentos para ellos.
A Marlen le regalé unos
caballitos para la granja en Miami
que es un proyecto muy hermoso
para agradecerle a la vida lo
que nos ha dado".
Sencillo y jovial, Montaner se
emociona hablando de su más
grande afecto: la familia. En
tanto celebra los pasos de sus
hijos Héctor y Alejandro
_quien se asoció con un
productor para una compañía
que busca talentos_, en la música
cuenta con ilusión cómo
sus retoños más
pequeños llevan el arte
en las venas: "Ricky y Mauricio
están tocando, hasta se
presentaron conmigo en el Radio
City. Eva Luna está creciendo,
es impresionante cómo pasa
el tiempo".