Ricardo Montaner: "Si en Viña empiezan a pedir a Vodanovic,
capaz que grite con el público"


Por: Rommel Piña

En su casa en Miami, el cantante afirma que su participación como animador en la Quinta está "plenamente justificada", que espera ganarse el respeto del "monstruo" y que va a probar a quienes critican su papel en el próximo certamen que están equivocados. "A mí me invitaron, yo no soy un colado en la fiesta del Festival", dice.

Ricardo Montaner se asoma por la terraza de su jardín que da al Indian Creek de Miami Beach (canal que cruza esa zona) y apunta hacia la derecha con su mano izquierda. Luego hace unas señas, se arremanga su polera de algodón made in Nueva York, se quita sus lentes Ralph Lauren, se acomoda la pulsera de sanación de su iglesia cristiana y señala con precisión hacia el horizonte. "Ahí vive Chayanne y un poco más allá, si doblas por este lado, están Alejandro Sanz y Ricky Martin. Sí, claro, a la vuelta viven los Estefan. ¿Julio Iglesias? No, ya vendió hace algún tiempo. Pero muy bien, eh".

La casa del próximo animador del Festival de Viña del Mar está enclavada en la zona residencial del pop latino. Tiene casi 1.200 metros cuadrados, un invernadero donde cultiva orquídeas por riego a goteo, una sala de estar ambientada según las reglas del feng-shui, un hall de distribución con piso de mármol, una piscina, una lancha en el embarcadero, una fuente de agua que adorna el estacionamiento y una serie de esculturas que su esposa Marlene ha repartido por los vergeles del lugar.

"Vivo en Miami por seguridad, ¿sabes?", explica Montaner. "Es bueno no tener que estar rodeados de guardias por todos lados y que los niños puedan ir al colegio con tranquilidad. Bah, tengo mis resguardos, pero no los ves. Después de que me secuestraron por casi siete horas en Caracas, luego de que había llegado de un concierto en Colombia, me dije: No, tú te vas. Además, hay un asunto logístico. Tengo siete vuelos diarios a Chile".

Hace dos meses, este argentino-venezolano seguía siendo un empedernido cantante romántico que sabía cautivar a su público con melodías sufridas. Pero luego de que Luis Jara y Felipe Camiroaga rechazaran reemplazar a Antonio Vodanovic, Canal 13 montó una operación relámpago para convencerlo de que fuera el nuevo animador del Festival de Viña del Mar. Y no costó convencerlo.

"Dije que sí en el momento en que me paré de la silla", cuenta. "Cuando yo llegué a Chile, el acuerdo ya estaba hecho, pero no quise decir nada para no interferir con el concierto en el Club Hípico que iba a dar esa semana".

Por ahora, los trabajos se han dosificado. Hace algunos días viajó un grupo de ejecutivos del canal para sostener reuniones de coordinación con él y Myriam Hernández. Pero también para preparar los microespacios que el cantante conducirá para CNN y Televisa -además de dos canales de TV cable norteamericana- que ayudarán a promocionar el certamen.

"La idea es que yo sea la cara internacional del Festival y hemos estado promocionándolo así, como un evento latinoamericano muy importante", asegura el cantante. "Buscamos que la trascendencia de los Grammy se mude en febrero a Viña del Mar. Le pedí a la organización que me dé opinión para hacer este festival. Yo he estado en distintas circunstancias: como jurado, como cantante y como un estudiante que mandó canciones y que nunca fue tomado en cuenta porque sus temas nunca cumplieron los requisitos. Sé lo que significa estar allá arriba, arriesgar el pellejo en la Quinta Vergara. Así que de cualquier modo en que se mire, mi participación está plenamente justificada en el Festival".

-Primer ejercicio de imaginación: ¿cómo vas a entrar a la Quinta el primer día?

-No me he imaginado nada. Cuando intentamos la semana pasada organizarnos con la gente del Festival y Myriam, definimos que la presentación de cada noche la resolveríamos en el sitio. Ni siquiera lo vamos a ensayar, ni las palabras. No creo en los montajes. En Viña creo que la espontaneidad es lo que más llama la atención.

-¿Y qué vas a hacer si el púbico empieza a pedir a Antonio Vodanovic?

-Si la galería pide a Vodanovic, capaz que me empate con ellos y empiece yo a gritar "Antonio, Antonio", jajaja. No sé qué va a pasar... pero me imagino que... el respeto es muy importante. Yo voy con un sentimiento de muchísimo respeto al público y al animador que estuvo por 30 años en el Festival. Le debo mucho a Antonio Vodanovic. Y eso no se puede olvidar. Lo que la gente tiene que saber es que no le estoy usurpando el puesto a él. A mí me contrataron. A mí me fueron a buscar después de consultar a un sinfín de animadores en Chile y nadie quiso. A mí jamás se me hubiese ocurrido contratar a Montaner y yo creo que a ellos tampoco.

-Viña se caracteriza por ser un circo romano. ¿No temes un fracaso?

-¿Por qué va a cambiar mi relación con el público?

-La reacción de la gente no ha sido la mejor y algunos concejales de Viña han criticado tu elección.

-Mira, cuando uno se pone a contestar ciertos procesos mediáticos, no es bueno para nadie. Yo he tenido una carrera con mucha dignidad. Lo que he ido conquistado como artista, no tiene nada que ver. Yo no estoy poniendo en juego mi carrera por animar Viña. sino todo lo contrario. Estoy en Viña este año, porque merezco que se me considere. No le estoy quitando nada a nadie, no creo que la gente que ha comprado mi música por 15 años, mis fans, opinen que no estoy capacitado.

-Menos mal que estás identificado más como venezolano que como argentino, mira que si no...

-Jajá. Pero ahí está el problema. Lo más importante no es dónde haya nacido la persona. La selección de fútbol chilena tuvo a Nelson Acosta, ¿y quién lo criticó a él? Y era el director técnico de la selección. Yo voy humildemente a animar el Festival, ¿qué importa dónde nací? Sólo creo que en el escenario debe haber gente digna.

-Acosta estaba nacionalizado. Claro que ahora hubo otra discusión sobre la idea de nacionalizar al argentino Horacio de la Peña por sus logros en el tenis. ¿Crees que seremos nosotros los intolerantes?

-¿Tú crees que es la gente o los medios los que arman las discusiones? Mi carrera son muchas otras cosas. Mi tranquilidad viene de que el problema no es conmigo. Le pusieron nombre y apellido esta vez. Viene de otro lado, pero deben averiguar por qué. Esto es ponerle una mordaza a la evolución. ¿Para qué fue la APEC este año en Santiago? Integrar, traer, ir. El mundo se globalizó. Los países ya no son aldeas limitadas.

-¿El Festival se convirtió en una aldea limitada?

-Sería un error que Viña se convirtiera en una aldea limitada. Se está pensando que los Grammy se hagan en Argentina, Chile, México, porque es integración. Habría que investigar por qué se produce este fenómeno frente a la llegada de otras personas a tu país.

-¿Es la solución que te nacionalices, por ejemplo? ¿O es una idea loca?

-Por una conveniencia momentánea no me puedo olvidar de que el país que me dio de comer toda mi vida fue Venezuela. Una vez dije "si hay que ser chileno, vamos a nacionalizarnos", pero era echando broma. No pasa por ahí, no tengo por qué renunciar a lo que he sido. A mí me invitaron, yo no soy un colado en la fiesta del Festival de Viña.

-¿Quieres taparles la boca a los críticos?

-No. Tapar la boca suena fuerte. Voy a probarles a los que me critican que están equivocados. Yo llego a sumar a Viña, no a restar.

-Segundo juego de imaginación: te ganas el público. ¿Cómo saca Ricardo Montaner a un tipo tan pegote como Ricardo Montaner del escenario?

-Ayy... quizás yo hubiera podido sacar a Montaner. Esa vez no me quedé porque quise. Todo fue basado en lo espontáneo, en cómo respondía la gente. Yo tenía ensayados 35 minutos y me quedé casi una hora. No estaba cometiendo un pecado.

-Claro, pero ahora juegas el rol de Vodanovic. ¿Cómo sacas a un majadero del escenario?

-Creo que hay imponderables a tomar en cuenta. Yo tengo la certeza de que podemos elegir. A mí me han amenazado con prender la luz del estadio donde me presento, porque me alargo mucho. Esa vez Antonio estaba jugando conmigo. Se sentó entre el público y hubo una rutina que me apoyó. Depende mucho del artista que esté arriba y yo espero ganarme el respeto del público y los artistas que van a ir a Viña, porque nadie más que un artista sirve para medir lo que siente un artista.

-No pareces un hombre con determinación en el escenario.

-Hemos trabajado cómo medir el termómetro ése. Tengo que trabajarlo. Pero llegando el Festival, ya lo tendré más claro. No sé cómo enfrentarlo. Cómo reacciona el público, cómo lo hacemos, cómo premiamos a la competencia. Otros años ha habido mucha discusión sobre las gaviotas y las antorchas, pero antes de enero debería estar listo todo eso.

-Si estuvieras en la piel de Canal 13, ¿se te hubiera ocurrido Montaner como animador?

-No lo sé. Pero creo que es una buena idea. Hay muchos artistas que podrían hacerlo y quizás en esto estamos descubriendo una modalidad en Viña. No te asombres que el día de mañana esté Ricardo Arjona animando Viña. Este es el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Es internacional. Entonces el hecho de que esté ahí, no es nada raro. Raro es que no esté Antonio.

-¿Le harías un homenaje a Antonio en la Quinta?

-Los homenajes se hacen cuando ya pasó, pero Antonio está vigente. El día en que vuelva a la Quinta no está lejano. Él es la cara del Festival. No es descabellado pensar en algo así.

-Igual es complicado ocupar su puesto...

-Yo no estoy ocupando el puesto de Antonio, no está en el Festival. Yo no sé por qué los medios le han dado tanto a eso. No entiendo por qué me atacan tanto... no creo que la gente opine esas cosas de mí.

-Juega a tu favor el vínculo que tienes con Chile...

-Mira, que mi hija menor se llame Eva Luna tiene una connotación muy chilena. ¿Tú crees que hubiese conocido ese nombre si no es por ese libro de Isabel Allende? He querido creer que sólo existen dos Eva Luna: la de los cuentos y mi hija. Y esto no es porque voy a ser animador de Viña, porque ella tiene siete años. Nómbrame otra de mis canciones que esté dedicada a un lugar como "En el último lugar del mundo". Mi arraigo con Chile es muy fuerte y no entiendo por qué ciertos medios de comunicación han reaccionado como han reaccionado. Yo merezco estar allá arriba, en Viña del Mar. ¿Por qué el presidente del jurado entonces no es chileno, si hablamos de rigor? ¿Por qué los miembros del jurado no son todos chilenos? ¿Por qué no todos los artistas son chilenos? Hay suficientes para llenar la parrilla. Pero traen de afuera. ¿Por qué pusieron a animadoras extranjeras mientras estaba Antonio, como Patricia Manterola? Entonces por qué no pueden poner al animador también.

-¿Por qué no fuiste a la Teletón? Mediáticamente te convenía más estar en Chile, para aplacar las críticas contra ti por Viña...

-No llegaba. Me tocó pasar por Chile en octubre y hemos ido subiendo hasta México, donde hemos estado tocando desde el 24 de noviembre. No fue que yo preferí estar en la Teletón mexicana, porque el fin de ayudar a los niños es el mismo, ¿entiendes?... Además, el día en que utilice la Teletón para fines mediáticos, se acaba mi dignidad. Si era por conveniencia, claro que me convenía estar allá, dar a la prensa declaraciones de Viña y todo. Pero la Teletón es otra cosa.

-Tercer juego de imaginación: ¿cómo te despides el lunes en que se acabe de Viña?

-Quiero que el público salga con una gran satisfacción y que lleve consigo la seguridad de que hice un trabajo con mucho respeto. Ahí me puso Dios y me quedé por expresa confianza de Él.

-¿Este paso de cantante a animador es una apuesta a la diversificación?

-Un artista debe ser completo, eh. Debo hacer muchas cosas. Yo he actuado en novelas, he escrito canciones para películas y teleseries, y ahora estoy empezando mi primer libro. Al principio quería hacer una recopilación de cartas de amor y poesía, pero creo que debo exigirme un poco más. Voy a hacer una novela de ficción humorística. Ya en enero y febrero me puse a escribir un par de cosas y pretendía en enero y febrero del 2005 hacer lo mismo. Pero ya ves, llegó Viña y este... ya. Tendré que hacer de todo.

-¿Y cómo te vas a vestir? ¿Con terno y zapatillas, como era tu estilo?

-Algo así. Lo vamos a ver con tiempo, porque antes mis trajes estaban con mi colección de zapatos y zapatillas. Tenía algo así como 40 pares. Pero un día entraron a robar a un apartamento que tenía y se llevaron todo. Así que ahí tuve que empezar de nuevo. Aunque aquí, el pantalón sin calcetines se usa. Y capaz que en Viña imponga moda.


Fuente: Diario Últimas Noticias (Chile)