Por:
Mauricio Sotomayor
Viña del Mar, 22 de febrero,
2005 -El público militante
y con alma romántica que
llegó a ver en masa a Marco
Antonio Solís sabía
lo que quería y le entregó
su petitorio a Myriam Hernández
y Ricardo Montaner de entrada.
“¡Qué canten!,
¡qué canten!”,
bramaban desde la galería
al palco y el venezolano les dio
en el gusto. “Hay que complacer
al Monstruo porque si no, nos
botan”, dijo y junto con
la animadora hicieron lo que la
lógica reclamaba desde
el primer día: Agarrar
el micrófono y cantar.
Así de simple.
Con el cheque en blanco del público
en el bolsillo, la cuestionada
pareja presumió de improvisación
y con una cuota de poco creíble
ingenuidad se dirigieron a la
orquesta. “Maestro, deme
un tono. Quizás de Tan
enamorado”, pidió
Montaner. Y era que no, a los
segundos ya estaba todo preparado.
El venezolano interpretó
su éxito y recibió
una ovación.
Faltaba Myriam y la galería
lo reclamó. Ella sazonó
la ocasión con un poco
de pimienta (“Bueno, voy
a cantar la que usted quiera”,
le espetó a su aliado)
y tras un empujón de su
compañero echó mano
a su caballito de batalla y en
la Quinta se comenzó a
escuchar “El hombre que
yo amo”.
Ovación absoluta y la
multitud coreando.
“¡Se pasaron, se pasaron!”,
gritaban Gloria Caro y Ana María
González, dos santiaguinas
que fueron a ver a Solís,
pero que también tienen
en su cancionero a Montaner y
a Myriam.
Después de seis días,
la pareja corroboró que
como animadores son grandes cantantes
Fuente: Las Ultimas Noticias (Chile)