Guayaquil, 3 de octubre, 2004
- Para Ricardo Montaner el escenario
de Ferias de Durán no es
nuevo. En ese lugar ha ofrecido
varios conciertos. El último
fue en junio del 2003 cuando vino
al país para promocionar
el disco Prohibido olvidar. También
compartió con sus fanáticos
éxitos musicales como La
cima del mundo, Bésame,
Soy tuyo, Quisiera y Resumiendo,
que sin duda volverá a
interpretar en el show de esta
noche.
El
cantautor, nacido en Argentina
y radicado desde los 7 años
en Venezuela, tenía programado
arribar ayer al país; al
mediodía de hoy planificó
un encuentro con la prensa y a
las 20h00, su ascenso al tablado
de Ferias de Durán.
Aunque
fue contratado por Dalva S.A.
Producciones para las fiestas
octubrinas, es también
parte de la gira Por culpa
de la luna.
En
esta nueva visita, el artista
interpretará las composiciones
del segundo volumen de Ricardo
Montaner, con la London Metropolitan
Orchestra que editó en
este año.
Luego
irá a Argentina, Uruguay,
Chile, Paraguay y El Salvador.
A mediados de septiembre actuó
en Chicago, Nueva York y Miami,
donde reside con su familia, y
el viernes pasado, en Puerto Rico.
Montaner
se considera un cantante de poemas
y un poeta de la canción.
Para él cantar y componer
son alma, vocación y entrega.
Por esa razón en sus melodías
trata de evidenciar las experiencias
adquiridas a lo largo de la vida.
Antes
de cumplir los 17 años
integró varias agrupaciones
de rock y pop, como Los Correcaminos
y Scala.Un
productor musical lo descubrió
y a finales de la década
del setenta lo impulsó
como solista con un sencillo titulado
Mares. “Ese
es un disco que nadie compró
y que solo yo guardo para regalar
a mis verdaderos amigos”,
dice el artista.
Pese
a su talento, Montaner confiesa
que no alcanzó el éxito
sino hasta una década después.
Para entonces tenía un
hijo y pensaba en retirarse si
no lograba sus aspiraciones. El
retiro no se produjo porque tras
cantar en un reinado de belleza
en Venezuela, cautivó a
casi 20 mil personas, entre ellas,
el presidente de su primer sello
discográfico.
En
1986 editó su disco homónimo,
cuyo promocional Yo que
te amé, lo difundió
fuera de su Venezuela adoptiva.
En 1988, luego de publicar el
segundo volumen de Ricardo Montaner,
participó en la telenovela
Niña bonita. En 1990, Montaner
presentó al mercado Un
toque de misterio; en 1991, En
el último lugar del mundo.
En 1992, Los hijos del sol; al
año siguiente Éxitos
y algo más; en 1994, Ricardo
Montaner y Amigos y Una mañana
y un camino; y en 1995, Viene
del alma. Le siguieron los álbumes
Es así (1997), Ricardo
Montaner con la London Metropolitan
Orchestra (1999), Sueño
repetido (2001), y Suma (2002).
Luego
de interpretar cerca de 20 temas
de telenovelas latinoamericanas,
Montaner confiesa que “le
divierte participar en el proceso
creativo de los culebrones”.
Recientemente ganó el premio
TV y Novelas por Amarte es mi
pecado, que identifica a la telenovela
mexicana del mismo nombre.
Sobre
sus hijos, Alejandro y Héctor
también cantantes
dice que tienen un talento muy
especial. “Cada uno tiene
sus virtudes, pero hay que darles
un tiempo y dejarlos que tengan
su propia trayectoria”.
Fuente: El Universo (Ecuador)