"Mi familia y yo sentimos que Dios habita en nuestra finca"

Lo define como su “mágico refugio” y cuenta que allí logra desconectarse del agitado ritmo de la ciudad para concentrarse en aquello que considera verdaderamente importante: su mundo interno, sus afectos y las fundaciones solidarias que creó con su mujer. Y es precisamente en ese lugar, su granja, donde Ricardo Montaner (50) se dispone a revisar su presente y a imaginar un futuro aún mejor. “En lo profesional vivo un momento increíble”, dice. “Hace poco estuve en Buenos Aires presentando mi último trabajo discográfico, “Las mejores canciones del mundo”, que ya se convirtió en disco de oro. Y en poco tiempo regresaré a la Argentina, el país donde nací, para ofrecer algunos recitales en el Luna Park”. Como si fuera poco, hace un mes, sus hijos fueron los encargados de entregarle el galardón “Espíritu de la Esperanza” por su labor humanitaria en favor de los niños necesitados, durante la gran noche de los Premios Billboard de la Música Latina 2007.

Ricardo Montaner creó dos fundaciones: “Los Hijos del Sol”, en Latinoamérica, y “La Ventana de los Cielos”, en Miami. Ambos emprendimientos los llevó adelante con la colaboración de su esposa, la cineasta Marlene Rodríguez Miranda (48), quien también quiso brindar ayuda a los niños con síndrome de Down, autismo y parálisis cerebral. Así, hoy trabajan juntos en el campo que tienen en las afueras de Miami, donde también instalaron la sede de su fundación americana. “Cuando estoy en esta ciudad suelo hacerme tiempo para retirarme a la finca los fines de semana. Ese lugar tiene una magia muy especial. Mi familia y yo lo hemos convertido en un refugio espectacular. Todos sentimos que Dios nos ha puesto frente a la tarea de ayudar en esta vida. Y ese es el verdadero entretenimiento de nuestra familia: servir a los demás a través de esta granja.”

La granja es para Montaner un pasaje directo al anonimato y una invitación al descanso mental y espiritual. “Para mí estar allí es una especie de retiro donde trato de estar aislado. Y eso no es nada difícil ya que se trata de un lugar sumamente tranquilo donde siento que estoy en otro planeta. Ni siquiera enciendo el celular cuando estoy aquí. Estamos apenas a una hora de Miami Beach, donde yo vivo. Pero, al mismo tiempo, el lugar está alejado de todo ruido mundano, del estrés de la ciudad. Creo fehacientemente que aquí, en la finca, habita Dios. Siento que El mora en este maravilloso lugar.”

Su esposa, Marlene, se encargó de la decoración de la casa. El cantante afirma que ella tiene un don especial para ese tipo de tareas y que la admira profundamente. “Marlene lo hizo de manera natural. Ella puede agarrar una lata de galletas que está para tirar y crear una escultura. Es original en toda su manera de ser. También, en su forma de vestir. Tiene un estilo particular que jamás he encontrado en otra mujer. Y no se trata de la marca de ropa que use sino de esa facilidad que tiene de verse original sin proponérselo. Y eso también lo expresa en la decoración.”

La granja de 200 hectáreas alberga gran cantidad de animales que son cuidados con mucho respeto por su personal estable cuando Montaner no está. “Tengo desde pajaritos hasta vacas. Hay también un lago natural en el corazón del paisaje. Cuando me levanto por la mañana, alzo mi taza de café con leche, agarro la moto y me voy a visitar a los animales para ver si están todos bien. Habitualmente, le canto una canción a Mariposa, la vaca. Me gusta que los animales reconozcan mi voz. Con todo lo que hago por ellos es resulta gratificante que se den cuenta cuando estoy. Después de todo, soy el que les compra la comida.”

El cantante dice que el presente que vive con su mujer y sus cinco hijos le provoca una enorme satisfacción y un gran bienestar. Cree que sin ellos nada sería igual. Hablar de sus hijos lo enorgullece por completo y sus ojos brillan con sólo nombrarlos: “Me gustaría que en el futuro ellos hagan lo que les guste. Trato de estimularlos para que así sea. Y si eso es rentable, mejor aún. Para ser feliz en la vida uno debe hacer lo que siente, lo que te hace sentir pleno. Hay que cumplir con lo que el corazón te pide. Eso es lo que yo hago y lo que me gustaría transmitirle a mis hijos.”

Fuente: Caras - Argentina