A propósito de sus próximas presentaciones en Venezuela, los días 23, 25, 26 y 27 de junio, el cantautor marabino conversó con Estampas sobre sus canciones, sus hijos y su creencia en Jesucristo.
Por Pablo Blanco
'Somos como The Partridge Family", bromea Ricardo Montaner a través de la línea telefónica que lo conecta desde Miami con Caracas para esta entrevista, comparando la casta de músicos que se ha gestado en su hogar con el elenco de la famosa serie estadounidense, estrenada en 1970, protagonizada por una armónica familia de cantantes. Y es que el artista marabino, con raíces argentinas, ha sido una influencia directa para cada uno de sus cinco retoños. De su primer matrimonio, con Ana Vaz, nacieron dos varones: Alejandro, quien actualmente tiene 31 años, hizo su debut y despedida en el canto, en 2002, con el álbum Todo lo que tengo, pero no se ha desligado de la música: ahora trabaja en Emi Publishing, una empresa que se ocupa de los derechos de autor de varios artistas internacionales. Héctor, próximo a cumplir 28 años, acaba de editar Apariencias, su segundo disco, el cual le sigue a Amor del bueno, su primogénito lanzado en 2004. De las segundas nupcias de Ricardo con Marlene Rodríguez Miranda, la directora de todos sus videoclips, nacieron: Ricardo Andrés (Ricky), de 16 años, Mauricio Alberto (Mau), de 14, quienes conforman el dueto rockero M2, en el que, además de cantar, ejecutan la guitarra eléctrica y la batería, respectivamente, y la pequeña Evaluna, de 10 años, la menor del clan Montaner, a quien su padre le vislumbra un gran futuro en el mundo de la canción. "Ni la madre se salva de cantar en esta familia; de hecho, tengo entendido que ya subieron youtube un video en el que sale cantando en la ceremonia de la boda de nuestra sobrina Verónica", comenta un emocionado Montaner, días antes de aterrizar en Venezuela con su gira Las mejores canciones del mundo. Lo que se anunciaba como una sorpresa de la misma, ya es un secreto a voces: en tarima lo acompañará, tanto en el micrófono como en la percusión, su hijo Héctor (en una suerte de experimento filialmelódico que ha sido puesto en práctica por los Montaner en diversos estrados). Así pues, tras siete años de ausencia de los escenarios criollos, el artista da inicio a la fase final del mencionado tour, que ya tiene año y medio recorriendo múltiples geografías y que culmina en México DF en octubre. Las fechas confirmadas para el momento de redacción de esta nota eran: el lunes 23 de junio en el Palacio de los eventos de Maracaibo; el miércoles 25 y jueves 26, en el Teatro Teresa Carreño, y el viernes 27 en el Forum de Valencia (también están por ratificarse los conciertos en ciudades como San Cristóbal, Mérida, Puerto Ordaz y Puerto La Cruz).
Tan enamorado...
Son muchos los fanáticos que esperan corear esas baladas que hoy forman parte de la bandas sonoras de sus vidas. Ojos Negros, Tan Enamorados, Yo que te amé y Extraño Sentimiento, son algunos de los éxitos de su álbum Ricardo Montaner, de 1986, que lo catapultó al estrellato y que hoy goza de tanta vigencia y aceptación como en aquella recordada época. El artista, quien el próximo 8 de septiembre celebrará sus 51 años de edad, ha mantenido la imagen jovial y enérgica que lo ha caracterizado a lo largo de su carrera, que ya llega a las tres décadas. Diversos proyectos abarcan el día a día del artista: además de su apretada agenda de presentaciones, en estos momentos invierte gran parte de su tiempo en la producción del documental Los hijos del sol, promocionado como un recorrido que lo llevará a conocer la problemática de infantes en situación crítica de países como Nicaragua, Argentina, Colombia y Venezuela, entre otros de Latinoamérica. Esto último como parte de su labor con la fundación que preside, La ventana de los cielos, aliada a Unicef para atender a este tipo de poblaciones. Este tema, así como el de sus creencias religiosas y, por supuesto, su familia abarcan los minutos que le regala a Estampas en medio de su ajetreo habitual, sin saber que, apenas horas después, dos de sus cinco hijos, Alejandro y Héctor, compartieron con esta publicación lo que significa haberse criado bajo la batuta del autor e intérprete de La cima del cielo.
¿En qué consiste, exactamente, Los hijos del sol?
"Hago el papel de hilo conductor de historias de niños en nuestro continente que padecen males como la desnutrición crónica, el VIH, la prostitución infantil, la explotación laboral y la pobreza extrema. A la vez que voy narrando, voy escuchando a las víctimas de estas situaciones y a los posibles responsables de las mismas. La película dura, aproximadamente, una hora, está producida por mi fundación, La ventana de los cielos, y ha sido dirigida por mi esposa Marlene".
La canción Tan Enamorados cumplió 20 años. ¿Quién era el Ricardo que la cantaba en el año 88 y quién es Ricardo hoy?
"Si me hubieras preguntado por otra canción, a lo mejor, podría hablarte de diferencias entre los dos Ricardos. Pero es que ese tema significa lo mismo desde que lo escribí hasta el día de hoy. Es de los pocos que he dedicado a alguien: a la misma mujer que protagoniza mi vida desde hace más de 20 años".
Lo que sí ha cambiado es la situación de los cantantes venezolanos…
"Yo siempre he dicho que me colgué en el último vagón del tren de los ochenta, en el que ya venían Guillermo Dávila, Yordano, Franco De Vita... no da chance de nombrarlos a todos con sus variadas propuestas musicales. En efecto, no ha habido ningún nuevo artista venezolano que haya tenido tanto repunte en el extranjero actualmente. El intento de Voz Véis, por ejemplo, ha sido duro, de muchos esfuerzos, sin todavía tener el resultado que ellos quieren y que se merecen, además. Creo que la clave, en estos momentos, es tener paciencia. Como se sabe, la industria discográfica está pasando por un momento complicado a escala global. Y hoy las compañías disqueras no invierten grandes sumas de dinero en los nacientes talentos. Lamento que en Venezuela no se hayan repetido fenómenos como el de Servando y Florentino, que, en verdad, estuvieron super pegados en todo el continente con éxitos como Fan Enamorada y la película Muchacho Solitario, que les produje en el 98. Es algo que me preocupa, especialmente, sabiendo que tenemos grandes virtuosos de la música en todas las esquinas del país".
¿Cómo haces para mantener tu imagen vigente?
"Mi mejor cirugía plástica se llama Jesucristo. Dios ha sido el oxígeno que se ha instalado en mi cuerpo y en mi corazón para verme con salud y entusiasmo, como me veo. Aparte de eso, me cuido bastante: me trasnocho lo necesario y vivo haciendo ejercicios. Siempre he dicho que el mejor gimnasio es el aeropuerto, porque me la paso en todos los pasillos de los terminales corriendo para arriba y para abajo, viajando a cualquier lugar del continente".
¿Crees que tienes alma de niño?
"La tengo, básicamente, porque todavía estoy criando niños. A eso súmale lo que te acabo de decir: cuando Dios entra en tu corazón, y lo digo con conocimiento de causa, te devuelve el alma de niño que has perdido. Yo estando chamo tenía alma de viejo. Cuando tenía como 15 años asumí responsabilidades y tuve vivencias que no me correspondía tener. Tiempo después, el Creador entró en mi vida y me devolvió esa esencia infantil de la que te hablo. Fue como un retroactivo pendiente (risas)".
Hablan los hijos
¿Cómo es eso de haberse criado con Ricardo Montaner?
Alejandro: "Mi papá siempre ha sido un tipo cool. Era estricto hasta donde tenía que serlo. Era un muchacho cuando nos tuvo a nosotros. A los 25 era un padre de dos tarajayos (risas)".
Héctor: "Cuando nos iba a buscar a la escuela todo se revolucionaba. Eso me impactaba muchísimo, el poder ver el cariño que le regalaba la gente. Él toda la vida ha sido extremadamente divertido".
Alejandro: "Yo siempre pensaba: 'Me puedo salir con la mía en este colegio, porque mi papá es famoso' (risas). Pero qué va, él nos ha mantenido los pies sobre la tierra, nos ha transmitido su sencillez. Uno de los legados suyos que más tenemos presentes es eso de no creérnoslo mucho, no creernos superiores a nadie".
¿Qué otros recuerdos les vienen a la memoria?
Alejandro: "La primera vez que sonó un tema suyo en una escena de telenovela. Lo recuerdo claramente. Estábamos viendo televisión en familia y él, apenas se escuchó en Venevisión, comenzó a pegar brincos por toda la casa. El tema era En Ti y la telenovela -de la que no recuerdo el nombre- fue mucho antes de Niña Bonita (cuyo tema principal era Tan Enamorados). Fue un momento muy feliz para todos en la casa".
Héctor: "Además de cantante, papi le mete a la percusión. Recuerdo como nos sentábamos juntos a tocar: él en los timbales y yo en las congas, a hacer bases percusivas. En eso pasábamos un buen rato".
¿Cuál es su canción favorita de Ricardo?
Alejandro: "El mundo gira aunque no estés, del álbum Una mañana y un camino. Esa producción significó mucho para mí porque, por primera vez en mi vida, estuve presente en la producción y en la grabación entera del disco, me sentí parte del mismo. Y, aunque esa canción no fue tan promocionada como el resto, es la que más me gusta".
Héctor: "Soy Tuyo, Tan Enamorados, Sólo con un beso, Me va a extrañar, La cima del cielo… Mi papá es un gran compositor y tiene un puño y letra que Dios se los bendiga. Siempre me he sentido identificado con su música, soy un fan más".
La etiqueta "El hijo de Montaner", ¿es una ventaja o una limitación?
Alejandro: "La manera de escribir de mi papá, usando metáforas hermosas, nos ha ayudado mucho a desarrollarnos como autores. Los cinco hemos heredado el mismo timbre de voz a la hora de cantar. No es una limitación. Prefiero que me comparen con él a que me comparen con cualquier otro. Eso es, al fin y al cabo, genética".
Héctor: "La influencia que hemos tenido de papá es más humana que musical. Él es nuestra columna vertebral. Nos hemos ido haciendo nuestro propio camino, pero las comparaciones siempre van a existir y mientras nos sumen y no nos resten se convierten en una ventaja".
¿Han pensado en grabar un álbum con su padre?
Héctor: "¡Muchacho!, ¿y tú crees que es fácil grabar un disco con Ricardo Montaner? (Risas). Puede lucir fácil porque somos sus hijos, pero eso es un lujo que hay que ganarse".
Fuente: Revista Estampas - Venezuela