Por:
Jean Paul Preciado
Lima, 13 de agosto, 2004 - Ricardo
Montaner se presentó con
éxito en la Explanada Sur
del Estadio Monumental. Pese a
que el show empezó a las
12:11 de la noche (tres horas
después de la hora pactada),
el afamado cantautor se agenció
gracia para que la gran cantidad
de asistentes salieran más
que complacidos de su show titulado:
"Por culpa de la luna".
La velada empezó algo tarde
y eso lo sabía bien el
artista, quien se disculpó,
bromeó y resarció
en cierto modo la espera y la
incertidumbre que asaltó
los corazones de sus miles de
fanáticos, a quienes dijo:
"Estamos estrenando show
y hoy cantaré hasta que
me dé la gana".
Pues sí, el músico
venezolano no defraudó,
ya que entre broma y broma, se
fue metiendo al público
al bolsillo, al mismo tiempo que
el espectáculo iba tomando
forma. Y es que si nos preciamos
de buenos relatores, debemos contar
que Montaner hizo constantes ademanes
con respecto al sonido (en pleno
show), durante la primera parte
del mismo.
Poco a poco, tanto ejecutor, filarmónica,
músicos en general y público
en si, entraron en calor, para
luego formar parte de una comunión
muy especial... la fiesta había
empezado. Pero si hablamos de
fiesta, esta vino con "La
conga", singular tema que
puso a bailar a todo el mundo,
incluso Montaner, se dio un tiempo
para saludar a la "suavecita".
"Aquí está
mi amiga Mónica Zevallos,
quien ha venido a visitarme".
En el repertorio que ofreció
el intérprete, y que incluyó
una selección de éxitos
como A dónde va el amor,
Yo puedo hacer, Quisiera, Soy
tuyo, Tan enamorados, Será,
Castillo azul, En el último
lugar del mundo, Bésame
(uno de los mejores temas, ya
que fue cantado por el público
con encendedores y con las luces
casi apagadas en su totalidad),
entre otros, no faltaron algunas
melodías peruanas.
Un momento muy emotivo se dio
cuando el "alfarero de sentimientos",
le dedicó algunas palabras
a su padre, quien falleció
exactamente hace un mes. "Nunca
voy a olvidarte porque significas
mucho para mí, te recordare
por siempre papá",
sentenció.
Tampoco estuvieron ausentes los
gritos de las fans, quienes le
brindaron a su ídolo algunos
piropos; una de ellas incluso
(y aprovechando que en un momento
del show Montaner invitó
a varias damiselas a subir a la
tarima para bailar) le obsequió
un monito de peluche, pretexto
que utilizó la figura para
bromear e imitar la forma de caminar
del animalito.
En síntesis, el creador
de algunas de las baladas con
mayor recordación en el
inconsciente colectivo latinoamericano,
supo manejar con estilo y gracia
la situación, y qué
mejor con una sonrisa, y claro,
con su cultivada voz. También
habló del ceviche... No
podía olvidársele...
Fuente: Perú.com