Ricardo Montaner: En la casa de sus sueños

Por: Viviana Andón
Especial para ESCENARIO

MIAMI BEACH, Florida – Está feliz y dice: "Hoy llueve torrencialmente en Miami y desde aquí hay una vista tremenda ¿sabes? Mi suegro ha venido a nuestra casa a pasar unos días y acabamos de tener un desayuno familiar. Todos mirando la lluvia caer en el jardín. Esta casa es maravillosa". Dice también que siente que ya echó raíces, raíces profundas e inamovibles.

"Este es el lugar que toda mi vida soñé. Esta casa es increíble, sabes".

Ricardo Montaner nació en la Argentina, más precisamente en Valentín Alsina, y vivió en Venezuela, patria adoptiva que lo vio nacer como artista. Sin embargo, es Miami Beach la ciudad que eligió el cantante para vivir hace ya tres años y medio.

¿Por qué eligió Miami?

— Mira, es más cómodo. Puedo estar más tiempo con mis hijos y con mi esposa. Mi profesión hace que esté constantemente viajando y tú sabes, en Venezuela hay mucho menor cantidad de vuelos que aquí. Hace poco más de tres años que estamos en Miami y creo, definitiva e íntimamente, que será el lugar en que nos quedaremos. Miami además es ordenada, tú sabes como son los gringos que respetan los horarios, las señales de tránsito, que hay mucha seguridad, sobre todo, para los niños.

¿Puede contarme por qué eligió esa casa?

—Esta casa nos la puso Dios. Estuvimos un año buscando y buscando. Y no aparecía nada. Decidimos entonces alquilar un apartamento hasta que apareciera la casa con la que veníamos soñando.

Su familia es muy numerosa para un apartamento.

—Imagínate, somos siete: mi esposa Marlene Rodríguez Miranda (39) y yo y nuestros cinco hijos, Manuel (26), Héctor (24), Ricardo (14), Mauricio (18) y Eva Luna (7). Por eso decidimos comenzar a buscar con mucha calma.

¿Fue difícil la búsqueda?

—Nosotros teníamos una idea. Queríamos, mejor dicho, soñábamos con una casa que tuviera un árbol gigante adelante y agua atrás. Agua como para poner un bote, ¿entiendes?

Y la encontraron...

—Mi esposa y yo nos pusimos en oración y encontramos la casa.

¿Cómo fue?

—Del apartamento, después de mirar decenas de casas alquilamos una casa de veraneo. Nos instalamos allí. Era como estar de vacaciones. Un buen día, un amigo mío me llama por teléfono y me dice: "Ricardo hay una casa para que vean". Le contesté que no, que por seis meses habíamos dejado de buscar, le dije que gracias. Pero a los cinco minutos sentí algo en el pecho, algo muy grande y volví a llamar. El me dijo que lo dejara ver, que tenía que ver cómo conseguir la llave. Al rato me llamó y me dijo que nos esperaba a las dos de la tarde.

¿Era la casa?

—Al abrir la puerta, por supuesto estaba el árbol gigantesco. Cruzamos rápidamente toda la casa y detrás estaba el agua. Marlene y yo nos miramos a los ojos y dijimos es ésta. La encontramos. Sabíamos en el corazón que esa sería nuestra casa.

¿Y ahora que está allí, ya instalado, siente eso mismo que sintió cuando usted y su esposa se miraron a los ojos?

—Tanto es así que cada vez que vienen amigos, todos, todos nos dicen que no se quieren ir porque la casa tiene algo tan especial que hace sentir paz. "Ricardo, no me provoca irme", me dicen.

¿Qué cree usted que tiene su casa?

—Tiene energía positiva, tiene felicidad. Definitivamente es la casa de mi corazón. Una casa de hadas.

Navidad es para estar con la familia. Te decía que en ese receso organizamos un recital para recaudar fondos para la Iglesia. No lo haremos allí sino en una Iglesia prestada que tiene capacidad para 800 personas.

¿Y el beneficio cómo se traduce?

—En mejorar a la Iglesia, a crecer. La arreglamos en su interior, le ponemos alfombras nuevas, todas esas cosas.

¿Qué gente se congrega allí?

—Se reúnen personas conectadas por la sabiduría maravillosa de Jesucristo.

¿Podía decirme qué tipo de beneficencia es la que más hace?

—A mí me gusta ayudar a los niños. Tengo una Fundación también, no sólo lo hacemos a través de la Iglesia. Todo aquello que está ligado a la niñez me interesa. Es que es un problema común a todos los países de Latinoamérica. Tú vas por México, Honduras, Venezuela, Buenos Aires y hay un común denominador: los niños desamparados.

¿Eso le llama la atención?

—Imposible no estar atento. En cualquier avenida te cruzas con niños que hacen malabares con pelotitas o piruetas y luego piden monedas. Entiendo que ese es un problema que no tiene justificación. La niñez desasistida no tiene razón de ser.

El temporal en Miami arrecia y la comunicación se corta definitivamente. La despedida es por email. Un hasta pronto porque Montaner está a punto de viajar a la Argentina para presentar el 7, 8 y 9 de octubre en el Luna Park temas de su última producción discográfica, "Ricardo Montaner con la London Metropolitan Orchestra vol. 2", entremezclados con sus éxitos de siempre.

Héctor Eduardo Reglero Montaner, tal es su verdadero nombre, nació el 8 de septiembre de 1957 en Valentín Alsina, Avellaneda. A los 7 años emigró a Venezuela junto a sus padres y allí compuso su primera canción, "Noches de Primavera". "Si al principio escribía por placer", dice el artista, "ahora lo hago por necesidad. Una necesidad física porque el cuerpo me lo pide. Yo creo que escribir, sobre todo canciones, también se parece a la relación que uno tiene con los hijos: uno descubre que aparte de ser criaturas hermosas, son una fuente inagotable de conocimiento y deslumbramiento". Después la historia es conocida. Tanto como sus temas.

Fuente: EL VOCERO de Puerto Rico