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Por: Rita Portela López
Con sus éxitos como carta de presentación Ricardo Montaner repitió la dosis romántica que lo caracteriza el pasado fin de semana en el Centro de Bellas Artes de Santurce.
Temas como “Adonde va el amor”, “Bésame” y “Sólo con un beso” fueron el vehículo perfecto para lograr empatía con sus seguidores como parte del espectáculo titulado “Las mejores canciones del mundo”.
Acompañado de una banda de ocho músicos, bajo la dirección de Talita Belchior, y entre los que figuraba su hijo Héctor Montaner en las congas, el cantautor venezolano hizo justicia a “las mejores canciones” de su repertorio al incluir las populares “Cuando nacen amores”, “Será”, “El mundo gira aunque no estés”, “Quisiera”, “Soy tuyo”, “Solo otra vez”, “Tan enamorados”, “Déjame llorar”, “Me va a extrañar” y “La cima del cielo”.
Entre cada una de éstas relató su experiencia al componerlas logrando un vínculo especial con la audiencia que le respondió con aplausos y gritos de emoción. Mujeres y hombres, de todas las edades, reciprocaron el cariño que el artista les expresó por medio de sus letras y sus comentarios. Más de uno lo retrató, mientras otros lo coreaban.
Montaner, que hizo su entrada al escenario por medio de un elevador simulado, interpretó además “La chica del ascensor”, “Corazón Fracturado”, “Échame a mi la culpa”, “Heridas de amor”, “Hoy tengo ganas de ti” y “Procuro olvidarte”. Y puso a todos a moverse con uno de sus clásicos “Cachita”.
El artista, que lució tres cambios de ropa y sus acostumbrados tenis, presentó a su hijo, Héctor, mientras entonaba “Sólo con un beso”. El joven, cuya voz se asimila bastante a la de su progenitor, culminó el tema y de vez interpretó uno de su autoría junto a las coristas.
El resto del repertorio incluyó “Tengo verano”, “Debo cambiar de amor”, “El poder de tu amor” y “En el último lugar del mundo”.
La escenografía constó de una cortina con dibujos de edificios que daba el efecto de estar en medio de una gran ciudad. Todos los letreros llevaban el título de alguna de las canciones de Montaner, así como su imagen. Cuatro televisores y una pantalla proyectaron objetos abstractos y caricaturas del artista y toda su familia.
Fuente: El Vocero - Puerto Rico
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