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Montaner te lleva a "la cima del cielo"
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Luna González / El Sol de México
Ciudad de México.- Ante un Auditorio Nacional semi lleno -tres cuartas partes de su capacidad-, Ricardo Montaner generó miles de hermosas sensaciones, avivó los sentimientos, le cantó al amor y a la alegría. Al principio él mismo sintió y resintió esa parte vacía, está acostumbrado a llenar en cualquier parte que se presenta. Aún así su profesionalismo a prueba de balas, su inmenso talento e inagotable inspiración y el cariño absoluto de la gente que jamás dejó de cantar sus hermosos temas y bailar su Conga, hicieron de este su único concierto en el DF, una delicia.
"Estoy feliz de terminar mi gira aquí en México y con ustedes", dijo, vestido todo en negro y blanco luciendo fenomenal y absolutamente elegante.
Ricardo Montaner es sinónimo de amor, romance, sensualidad en sus temas y pasión e intensidad en sus interpretaciones.
El Auditorio se balanceaba en un rítmico y suave movimiento, las parejas se abrazaban, los ojos se humedecían, los labios se juntaban, los corazones latían, las manos se entrelazaban y los cuerpos sentían y vibraban al escuchar la acariciadora voz del artista que los llevaba, con melodías, hasta La Cima del Cielo. Ricardo Montaner es ese coloso de la canción que estremece y que con su arte "obliga" a que se enchine la piel, a que se escapen los suspiros.
Dos horas de sentir... 120 minutos de amar, recordar, ¡sufrir! con un Montaner que crece y crece, minuto a minuto, canción a canción y que con su tema tipo "desgárrame el alma a girones", Me va a Extrañar, convirtió el recinto en una auténtica "jaula de lobos" que aullaban ante tanta belleza entregada a sus oídos, momentos verdaderamente para paladear el placer de escuchar y sentir al señor amor que volaba en el ambiente.
* Buen gallo
Acompañado por un grupo de bailarinas y una trompetista que es un ¡tiro!, el cantante continuó con Será, Tan Enamorados, Castillo Azul, Ojos Negros y Bésame, entre muchas canciones más que elevaron los termostatos corporales. El público con su energía y el astro con la suya, en un constante rebote de buena vibra, hicieron que las ausencias dejaran de ser importantes, como dicen por ahí; "el que es buen gallo, donde quiera canta" y el cantautor es tan bueno como los de pelea. ¡Vaya! que la dio. ¡Barbarazo!
El concierto había sido iniciado con la presencia de MR, grupo en el cual dos de los integrantes son los hijos del intérprete y a quienes también se les dan las baladitas románticas. Richy en la guitarra acompañó todo el concierto a su famoso padre.
Fuente: El Sol de México - México |
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